domingo, 12 de abril de 2026

A una dama hallada en lugar vedado

Con vida vana y ruido desmedido, de fiestas, yerro y trato sin memoria,andaba yo, de afecto desprovisto,ajeno al bien, extraño a toda gloria.

Mas quiso el sino, en lance no permitido, cruzar mi andar con vuestra faz notoria que,  el oro manda y el valor se ha vendido, y el alma calla… mas no vuestra historia.

Que no fue compra, ni vil trato humano, lo que de vos mi espíritu alcanzara,sino consuelo, fiel, puro y temprano, cual luz que al ciego, de súbito, ampara.

Disteis, señora, sin deber ni engaño, compaña dulce, abrigo y fe sincera, y en ese lazo, ajeno a todo daño, halló mi ser unión que no muriera.

Y así, rendido al yugo de tal suerte, si os place oír de un alma su querella, diré que hallara gusto en misma muerte si en vuestro amor hallase mi centella.

Perdiera honores, nombre y ambición, y al fuego eterno diera mi destino, si en vuestro pecho hallase redención y en vuestra voz… clemencia en mi camino.

A vuestros pies, señora, así me hallo, cual siervo fiel de voluntad cautiva, que no hay en mí más ley que vuestro fallo, ni más razón que veros compasiva.

Y si estas letras no movieren gloria en vuestro pecho, noble y resguardado, quede al menos por cierta la memoria de un hombre que por vos… quedó entregado.

domingo, 5 de abril de 2026

A Rubén Dario

Hubo un tiempo, en que el amor me habitaba como un vino generoso que no sabía guardarse,y yo lo derramaba en risas y en promesas nocturnas, creyendo que amar era tan solo sentirse arder.

Amé…

con la torpeza luminosa de quien no ha sido herido,con la fe ingenua de que el fuego se basta a sí mismo, sin entender que el amor también es costumbre, que se riega en lo pequeño o se muere en silencio.

Ellas fueron jardín, fueron casa y abrigo, territorios abiertos donde pude quedarme, pero pasé como viento, sin aprender sus estaciones,sin inclinarme a tiempo sobre la tierra que me ofrecían.

Las quise de verdad, y eso aún me duele, porque querer no basta cuando falta la presencia, cuando la mano no vuelve, cuando el día no se comparte, cuando el amor no encuentra su sitio en lo cotidiano.

Y se fueron…

sin ruido, sin furia, sin necesidad de herirme, como se alejan las cosas que uno descuida demasiado, dejándome el eco de todo lo que no supe cuidar.

Pero hay una herida que no conoce consuelo, una raíz más honda que el resto de mis errores: una hija que creció en la orilla de mi vida,mirando hacia un padre que nunca terminaba de llegar.

Le di ayuda, sí, le tendí siempre la mano, pero no le di mi tiempo, ni mi risa constante, ni el silencio compartido de las tardes sencillas, ni la certeza de estar cuando no hacía falta nada.

No supe ser refugio, ni árbol, ni camino, y el amor que me ofrecía se quedó sin estación, como una flor que espera una lluvia que no vuelve, como un nombre que se apaga en mitad del corazón.

Ahora, en este cénit cansado de mis días, cuando el espejo me mira sin piedad ni consuelo, comprendo que el amor no vive de instantes, sino de la humilde insistencia de quedarse.

Y daría lo que queda de mi vida por un solo día sin ausencias, por volver a una tarde cualquiera y sentarme, al fin, donde debía.

Pero el tiempo no negocia con los hombres, ni devuelve lo que fue malgastado, y hay puertas que no saben ya abrirse aunque uno aprenda, tarde, a nombrarlas.

Así descubro demasiado tarde, que no fui víctima del olvido, sino autor paciente de mis pérdidas, artesano ciego de mi propio vacío.

Y ya no lloro por lo que se ha ido, sino por lo que nunca supe sostener, por todo el amor que estuvo vivo en mis manos y murió… esperando en mí.

"Juventud divino tesoro ya te vas para no volver, cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer".

VI Sonetos de un reproche.


I
Hubo un tiempo en que fiel te creía,
y en tu voz encontré mi destino;
“alma gemela”, juraste divino,
y en tu fe mi inocencia dormía.

Fue un incendio vestido de armonía,
promesas, un anillo en el camino,
y un futuro que, frágil y fino,
se quebró cuando el alba moría.

Y aquel hijo, que al mundo no vino,
fue suspiro que el viento llevó,
antes mismo de hacerse latido;
pues tu amor, que juraste genuino,
en ceniza y traición se tornó,
y en silencio quedó lo no nacido.

II
Y traición no fue solo la tuya,
también ella, mi sangre y mi infancia,
quebró en mí lo más puro: la infancia,
como daga que el alma destruye.

Era niña que el tiempo construye,
de mi mano cruzó la distancia,
yo su escudo, su luz, su fragancia,
y hoy su sombra mi herida concluye.

No esperaba tal golpe en la vida,
ni de ti, que eras todo mi cielo,
ni de aquella que tanto he querido;
dos dolores en una caída,
dos abismos abiertos en duelo,
y mi ser, por los dos, dividido.

III
Fuiste mundo, mi sol y mi luna,
mi razón, mi latido y mi suerte;
te entregué cuanto pude ofrecerte,
sin dejar una parte ninguna.

Si faltó darte el alma, fue una
sola causa: aún vivía al quererte;
y ese amor, que juré hasta la muerte,
me dejó en una noche importuna.

Dos lutos me hirieron al mismo
tiempo oscuro, sin tregua ni calma,
y creí no salir de la herida;
descendí hasta el más hondo abismo,
donde apenas latía mi alma
y dudaba sostener la vida.

IV
Mas mi madre, raíz encendida,
fue la luz que en la sombra me alzaba,
la que, firme, mi nombre llamaba
cuando el alma se daba por ida.

¿Recuerdas la grieta abatida
donde al fin sin retorno me hallaba?
Era un fondo que al llanto negaba
toda forma de escape o salida.

Te perdoné, no por tu consuelo,
sino por la quietud que buscaba,
y por ese amor que no moría;
porque amar, aun herida en el suelo,
era el único hilo que ataba
lo que en mí todavía existía.

V
Yo morí a mis veinticinco años,
no en la carne, mas sí en la esperanza;
se quebró, sin dejarme confianza,
la razón de mis sueños extraños.

Y, sin embargo, venciendo los daños,
he vuelto desde aquella mudanza,
como eco que incierto se lanza
entre sombras, recuerdos y engaños.

Pues soñé que llorabas de hinojos,
con un dolor tan hondo y tan frío
que en mi pecho volvió a estremecerse;
y al mirarte, sin ira en los ojos,
quise alzar ese peso tan mío
que en tu llanto parecía perderse.

VI
Y acudí donde habitas latente,
ese sitio sin voz ni destino,
donde aún permanece el camino
de lo nuestro, difuso y ausente.

No llegué a reclamarte lo ausente,
ni a encender lo que fue desatino,
sólo puse mi mano, en silencio fino,
sobre el peso que dobla tu frente.

Y te dije, sin rencor ni herida:
“ese dolor no es siempre, no queda,
ni siquiera en la noche más fría”;
mas quedó, suspendida y perdida,
una duda que el tiempo no hereda:
si esta sombra renace… o se enfría.

domingo, 15 de marzo de 2026

Elegia a mi madre.

Mi madre siempre fue para mi un referente, de niño jamas me dejaba, recuerdo sufrir de falta de calcio en los talones, eso dolía sobre todo por la noche y mi madre venia a mi cama a calentar mis pies con los suyos para apaciguar ese dolor, también estaba conmigo en esas noches en las que los niños tienen un alma abierta y pueden ver cosas que los mayores no ven, ella estaba a mi lado cuando esos fantasmas llegaban para atormentar mis sueños, mi madre fue madre hasta el día de su muerte, siempre se preocupo por mi por muchos años que yo cumpliese y lo hacia pese a su dolor físico, sufría una grave enfermedad que le comía los huesos y que dolía tanto que ni moverse quería.

 El día que me dejó la bese en la mejilla, estaba caliente y en su rostro reflejaba paz, por dejar de sentir ese sufrimiento físico, incluso parecía tener una leve sonrisa. Mi madre es la persona que menos daño y más amor ne ha dado en mi vida, espero volver a verla, aunque se que nunca llegaré a pagar su amor sincero.


Mamá 

Cuando recuerdo mi infancia
no vuelven juegos ni risas;
vuelve tu sombra inclinada
velando mis noches frías.

Yo era un niño y en la noche
me despertaba el dolor;
como fuego en los talones
que me robaba el sopor.

Y tú llegabas despacio
sin quejarte del cansancio;
con tus pies templabas los míos
y el dolor iba menguando.

Aquel gesto tan sencillo,
tan humilde y tan callado,
era el amor de una madre
guardando a su muchacho.

Y cuando en la oscura noche
los temores me cercaban,
y los fantasmas del sueño
mis inocencias turbaban,

Tú velabas a mi lado
con tu voz dulce y serena;
y las sombras de la infancia
se apartaban de mi senda.

Fuiste madre cada día,
cada año de mi vida;
aunque el mal que te habitaba
te cubriera de heridas.

La enfermedad devoraba
poco a poco tu esperanza,
mas tu amor permanecía
más fuerte que la desgracia.

Aun con tanto sufrimiento
tu cuidado era primero;
que el amor de una madre
nunca dice “ya no puedo”.

Llegó al fin el triste día
en que la vida declina;
y en silencio tus dos ojos
se cerraron con la vida.

Besé entonces tu mejilla,
todavía tibia y serena;
y en tu rostro reposaba
la paz después de la pena.

Parecía que una leve
y dulce sonrisa hablaba,
como quien dice en silencio:
«ya no duele lo que amaba».

Madre mía, en esta vida
fuiste el ser que más me ha dado,
y también quien menos daño
a mi corazón causó.

Y aunque viva largos años
no habrá modo en esta tierra
de pagar tanto cariño
ni medir tanta grandeza.

Mas guardo una fe tranquila
que me alumbra cuando pienso
que al final del largo camino
volveré a hallar tu consuelo.

Y entonces, madre querida,
sin dolor ni sufrimiento,
volverás a ser la madre
que velaba mis desvelos.

sábado, 14 de marzo de 2026

El peso ligero de los años.


Hubo un tiempo en que el mundo

cabía entero en un bolsillo:

una tarde interminable,

un beso que parecía eterno,

la promesa ingenua

de que la vida sabría esperarme.

La juventud pasó como pasan los trenes

cuando uno mira distraído por la ventana:

con ruido, con prisa,

dejando en el aire un temblor

que solo entendí demasiado tarde.

Amé como aman los que creen

que el mañana es infinito.

Y perdí como pierden los que aún no saben

que el tiempo no devuelve

lo que se deja marchar.

Quedaron en el camino

hijos que nunca llegaron a nacer en mis brazos,

sueños que se quedaron

sentados en la estación equivocada,

promesas que juraban ser eternas

y que apenas duraron lo que dura el eco

de una palabra en la memoria.

También hubo errores,

puertas que cerré con mis propias manos,

oportunidades que pasaron delante de mí

como pájaros silenciosos

que no supe reconocer.

Pero cuando repaso la vieja maleta

de todo lo vivido,

descubro algo extraño:

los recuerdos amargos

han ido perdiendo su peso.

Y en el fondo del equipaje

quedan más risas que lágrimas,

más tardes doradas que noches rotas,

más nombres queridos

que ausencias.

Tal vez la vida sea eso:

un libro que parece pesado mientras lo escribimos,

pero que al cerrarlo

apenas pesa entre las manos.

Y solo al final,

cuando el tiempo se vuelve transparente,

uno comprende con una ternura inesperada

que todo fue breve,

que todo fue frágil,

y que, a pesar de todo,

valió la pena.

El amor nunca muere

 En una noche negra, de tormenta y de duelo,

cuando el viento ululaba como un lobo sin consuelo,

yo guiaba mi viejo coche por la vía

donde la lluvia caía como lúgubre letanía. 

Mi corazón —cripta oscura— guardaba todavía

el nombre de mi amada, perdida un triste día;

la muerte la había tomado con fría mano helada,

dejándome en la tierra con el alma desolada.

El trueno abrió los cielos con furia sepulcral,

y el rayo dibujó su firma espectral;

la carretera serpenteaba entre rocas y abismos

como un negro pensamiento nacido de los mismos.

Y entonces la divisé.

Allí, junto al camino de sombras y de espinas,

erguida entre la bruma y las lluvias peregrinas,

una figura pálida, quieta como un suspiro,

que el relámpago vistió con su espectral retiro.

¡Dios eterno! —era ella—

mi amada, mi perdida, mi estrella.

Sus ojos no tenían la muerte ni el olvido,

sino el dulce mandato de un amor no extinguido.

Alzó su mano blanca con gesto grave y lento,

y aunque no habló su boca, oí su pensamiento:

“Detente… baja el paso…”

Y yo, trémulo, obedecí.

Frené entre el rugir del cielo encadenado

y hallé, en la curva oscura del sendero abandonado,

un árbol colosal, por la tormenta vencido,

tendido en la calzada como un guardián maldito.

Comprendí entonces —con terror infinito—

que aquel era el instante donde habría sido escrito

mi nombre entre los muertos, mi sangre entre la piedra,

si no fuera por su sombra surgida de la niebla.

Pero al alzar los ojos hacia la verja vecina

mi alma sintió helarse como mármol de ruina.

Ante mí se extendía un cementerio sin fin.

Miles de sombras se alzaban entre las tumbas calladas:

sombras largas, sombrías, deformes y desgarradas.

Algunas parecían gemir en muda agonía,

otras torcer sus miembros en perpetua ironía.

Todas me miraban.

Sí…

todas me esperaban.

Sus brazos se extendían como ramas de condena,

como garras que imploran o reclaman su cadena;

sabían —¡oh sabían!— que yo debía estar

entre sus frías filas sin poder despertar.

La noche rugía.

La muerte me llamaba.

Y cuando ya el terror era un océano abierto,

cuando el mundo parecía deslizarse hacia lo muerto,

sentí una mano suave posarse sobre la mía.

Una mano de nieve…

de consuelo…

de vida.

Era ella.

Su tacto era un susurro de ternura inmortal,

una llama que vencía al sepulcro abismal.

Me condujo en silencio, con dulzura infinita,

hasta el coche que aguardaba bajo la lluvia maldita.

Encendí el motor.

La carretera huyó bajo las ruedas cansadas,

dejando atrás las tumbas y las sombras alargadas.

La niebla comenzó lentamente a retirarse,

como si el propio infierno temiera aproximarse.

Entonces miré el espejo.

Y allí —¡Dios mío!— estaba.

Sentada en el asiento posterior del vehículo sombrío,

mi amada me miraba con un fulgor tardío.

Su rostro era sereno, su sonrisa era eterna,

como la paz que aguarda tras la noche más tierna.

Y mientras la aurora rasgaba la penumbra del cielo

su forma se hizo bruma…

su mirada, un desvelo.

Antes de irse

—antes de morir de nuevo—

llevó sus dedos pálidos a los labios tranquilos

y me envió un beso leve, más suave que los hilos

de un sueño que se rompe cuando llega el amanecer.

Y desapareció.

Mas desde aquella noche, cuando el viento se agita

y la lluvia golpea con voz infinita,

sé que el amor no yace bajo tierra fría…

pues incluso la muerte

a veces

devuelve lo que ama todavía. 🖤

Un perro presidente.

En un palacio de mármol prestado mandaba un presidente algo despistado; no era torpe del todo, mas poco ilustrado, y aquella tesis —dicen— se la habían guisado.

Llegó a la mesa ya bien sazonada, con citas, comillas y salsa templada; él brindó con orgullo, muy serio el gesto, aunque el libro jamás lo leyó por completo. 

A su lado la dama, más lela que lista, soñaba cátedra noble, docta y bien vista; de familia “ilustre”, decía la comedia, aunque libros no había en toda su heredia.

Pues padres regentes de oscuro local donde el neón guiñaba su guiño infernal; y así la academia, torciendo la ceja, veía aquella cátedra como mala madeja.

Vinieron ministros —¡vaya desfile!— unos de bolsillo, otros de perfil vil; corruptos algunos, puteros sin arte, y otros que al diccionario temían mirarle. 

Repetían dogmas con gran convicción, como loro que ignora la conversación; ni sabían qué decían ni a dónde llevaba, pero el coro del poder bien fuerte sonaba.

Y surgió el hermano, sayón oportuno, gorrón de manual, campeón del ayuno… de trabajo, claro, que esfuerzo evitaba, mas del dinero público bien se alimentaba.

Tan fino en la holganza, tan hábil en gorra, que quiso ahorrarse hasta el parking de su autocarroza errante, palacio rodante, del príncipe vago, del noble mangante.

Y así todo el peso del circo montado cayó en el presidente, medio atolondrado; que uno no sabe si santo o villano, si pobre marioneta o torpe artesano.

Mas víctima, sí, de su propio desfile: de ministros de feria y familia sutil; pues a veces el rey no manda en su corte, solo firma papeles… y carga el soporte.

Y el pueblo, mirando la extraña función, entre risa cansada y resignación, murmura en la plaza, con sorna prudente: 

¡Vaya hijo puta este presidente!

El regreso

 Soneto del encuentro con mi sombra


Vuelvo, yo que fui joven y que soñaba,

a la poesía que antaño me miraba;

mi voz ahora es grave, y la mirada

lleva canas, memorias que no callaba.


Mi yo de ayer, con risa desenfrenada,

me observa y pregunta: “¿Por qué tardaba?”

Yo respondo, con la calma que guardaba,

“Por aprender del tiempo y su jornada.”


Cada verso es un puente que se extiende

entre la impaciencia y la prudencia;

cada palabra un alma que comprende.


Hoy la rima es sabia, y la conciencia

baila con la emoción que se enciende,

tras quince años de silencio y paciencia

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Velos

Velos de nostalgia

Velos de nostalgia, de dócil espuma,
acarician otra vez mi alma cansada,
desnudando entre negras brumas
la fría y amarga imagen perpetuada
en un corazón quebrado por la duda.

Velos de recuerdos, de ilusiones pasadas,
cuando creerte mía se tornó espejismo,
quedaron mis manos llenas de nada
ante el eco sumido en el abismo
de una eterna canción desesperada.

Velos cargados de egoísmo,
pues guardan tu mirada en ellos,
forjando un propio anacronismo
que opaca tus destellos
y hace de mi soledad… mi espejo.

Velos de recio desconsuelo
quiebran la tenacidad de mi empeño
por acariciar de nuevo tu cabello,
por tenerte y no sentirme pequeño,
por poder compartir otra vez tu cielo.

Velos que trazan el camino de tus sueños,
donde se ocultan tímidas hadas,
creando un limbo sin señor ni dueño,
donde las risas fueron abandonadas
a una cruda tristeza sin desdeño.

martes, 14 de septiembre de 2010

El duelo.

Recuerdo aquel duelo,
tenía solo ocho años
cuando un vil golpe
rompió su frágil cuello,
ahora postrado en su lecho
parecía reír en silencio,
pero no le dejaban
pues un enorme pañuelo,
amarraba su boca
con firme desasosiego.

Grandes ventiladores
enjuagaban la alcoba,
haciendo balancear
una lámpara que en el techo,
formaba con su luz sobras
que recorrían paredes y suelo.

A los pies de la cama
varias mujeres de negro,
con llantos rezaban
entre murmullos y lamentos,
la que tenía un rosario
tapaba su cara con un velo
y la madre del difunto
entre gritos y gemidos
se arrancaba el cabello,
maldiciendo el momento,
rendida por el desespero.

En la entrada de la estancia
un ataúd oscuro como el cuero,
esperaba ser su morada
para hacerlo eterno,
sobre el un brillante crucifijo
parecía desprender estrellas,
que forjadas en el vaivén
de la lámpara del techo,
rebotaban en sus esquinas
formando con su plata
esos destellos.

Y fue al despuntar el alba
que a hombros
cargaron el féretro,
hasta llegar a una iglesia
donde adornaron
su pálida cara,
con la tibia luz
de velones de muerto.

Un Sacerdote ofició la misa,
todos estaban en silencio,
tras el último rezo
volvieron a cargar el féretro
y entre campanas de difuntos
llegaron al campo santo,
otra vez con llantos y lamentos.

El sepulturero abrió un nicho
y allí lo introdujeron,
tras una fina capa de yeso
pudieron taparlo luego,
dejándolo solo
encerrado, eterno,
desamparado en silencio.



Pobrecitos los muertos,
Que solo quedo mi amigo,
Que triste su recuerdo.


Joseán, septiembre 2010.

lunes, 23 de agosto de 2010

El mendigo.

Hoy lo vi pasar
empujando un carrito
lleno de miserias y nada mas…

Caminaba sin mirar
acompañado del desasosiego
y abrazado por el abandono,
únicos amigos de su cruel realidad.

El sol cauterizaba su piel
con estigmas de soledad,
escribiendo en su faz marcada,
surcos que parecen exhalar
letras de pena y angustia
que si te fijas puedes descifrar.

Ellas te cuentan desdichas
de muchos años vividos,
de cuanto se dejo atrás,
familia, tal vez hijos,
puede que un amor,
ese amor que seguro…
ya no le ha de esperar.

Ahora ya nadie le mira
hoy es menos que animal,
dejo de ser quien,
para ser menos que igual,
es ínfimo hasta para si mismo,
un vivo sin vida para la sociedad,
desarraigado de todo,
Rey de la nada y
para la desdicha Majestad.

Con una voz temblorosa
sus labios comenzaron a balbucear
y alargando una huesuda mano
con tremula voz finalmente pudo hablar;

“Una ayuda por favor”

Tome esta moneda señor
Espero le pueda ayudar.

“Dios se lo pague amigo”

Y Dios me pago al pensar;

¿Quien somos, si no posibles mendigos?
¿Quien es menos o mas?
¿Quien esta libre del olvido?
¿Quien puede escapar de la soledad?



La moraleja la puede poner cada cual..

Joseán, agosto 2010.

lunes, 14 de junio de 2010

Persuádeme.

Persuádeme en caricias … ,
con las percepciones furtivas
guardadas en tu picara mirada,
que repleta de misterios clandestinos
vela los secretos ocultos de tu alma.

Inúndame de tu cuerpo y de su calor
para dame el brillo de tu atisbo,
en la proporción de el abrazo
de esta alabanza que te doy en pago.

Por nombrarte dueña de mi amor,
por que la dilección de tu existencia
es la luz del candil de mi morada,
que desea guardar el tesoro de tu verdad.

Esa… que siempre parece que escondes,
preñada en la acaudalada levedad calmada
de la susceptible certeza insatisfecha,
que cela la insaciable frivolidad de tus ojos.

Pero… te siento en la esencia
de mi corazón y tu quietud,
tan solo como una ilusión ilusionada….

“Habría de faltarme el aliento”

Y aun siendo parco en refranes,
no sabría expresarte uno
para trazar una senda en tu vida,
que consolide fuerte la mía.

Y pienso que si no existe lugar,
en esta tierra para tapar el frío
de estas, mis largas noches,
quería saber que hacer
para curar este tiempo.

Pues pasando no pasa si no cansa..
en un deslizar malvado,
que duele tan fuerte como el final
y que por no ser virtud ni pecado,
sabe a la melancolía de la realidad.

Josean, junio de 2010.

Mi abuelo Antonio.

En esta sosegada tarde de calma
aflora en mi un espejo de nostalgias,
que invade los reflejos de mis recuerdos
y determina escapar hacía ti mi alma.

¿Dónde estas abuelito?, ven a la vera mía,
tráeme la niñez de aquellos momentos,
llévame contigo hacía esos aromas de familia
en los que tu elenco forjó mis sentimientos.

Te recuerdo siempre, equinoccio del alma mía,
génesis de mi ser, viejito de arrugas marcadas
junto a mi madre… grabaste mi esencia
al ser todo en mi tierra y la cima de mi montaña.

Por viejo que yo llegara, jamás te olvidaría,
ganaste lo mejor de mi infancia
y aunque ahora… tornas en melancolía,
tengo un recuerdo feliz con el que agotar mi vida.

Fuiste de mi niñez maestro de ilusiones y alegrías,
nunca olvidare cuando de tu mano me llevabas
Y nacía la tarde, suave, fresca, Ciezana,
donde el sol se escondía entre rojizas nubes tempranas

Y a través de prontuarios de brillos
se bañaban los campos
de primavera y tierra escarchada,
plantada de huertos presuntuosos
donde nacían esas historias que me contabas
Y que me hacían ser héroe
de esas aventuras y batallas

Campos de Presumidas hojas,
de nobles árboles engreídos por sus flores
que daban cobijo a las hadas
entre esos altaneros almendros,
donde de verde sus finas ropas aliñaban
con la sabía de parras de uvas preñadas.


“Mira abuelito la acequia trae agua
dame de beber de tus maños…
es tan cristalina y fresca
que quiero probarla.”

“No tardare, ya se que..
la tarde nos alcanza.”


Joseán, junio de 2010.

miércoles, 7 de abril de 2010

Quiero ser.

Quiero ser bruma de río
formada con brillos de escarcha,
lucir orgulloso el rocío
que adorne tus ventanas.

Ser el viento que con su suspiro
te aliente cada mañana,
constituir el invisible aire del camino
que forja tus sueños en la madrugada.

Bordear con soplos las esquinas
que constituyen tu morada,
para llamar a tu puerta
con nudillos de plata.

Y dar fino peine a tu techo
y música a tus ventanas,
acompañarte en tu silencio
y jamás… pedirte nada.

Joseán, abril 2010.

Acaricia mi noche.


Acaricia mi noche
con el brillo de tus cabellos,
dale a mi ilusión el oro perdido
de mis mas oscuros deseos.

Prensa mi alma dormida
exprimiendo de su esencia
el jugo de su jadeo,
proporciona risa a la luz
para transformar el aire envenenado,
en azúcar de aliento.

Suspira ante el amor hundido
por nuestro deseo incierto,
e intenta ser fiel a sus notas
pues suenan con la energía
que emana de la savia de mi cuerpo.

Úngeme en el jardín
de lo sutiles aromas
de rosas y envidiosos eneldos,
que ampulosos admiran
el cristalino rocío
que se baña en sus pétalos,
diseñando formas enraizadas
en un cielo abierto
donde puertas de misterio,
acogen el algodón
del que se encuentran prendidos,
los clavos de mis sentimientos.

Joseán, abril 2010.

martes, 23 de marzo de 2010

Amigo poeta.

Tengo un amigo poeta, de mi alma compañero,
que sin haber atracado en mis ojos la mirada suya,
ni escuchado de mi boca el lamento de la duda,
ante las letras de mi pluma, me ofrece apoyo sincero.

Amigo que cierra con letras las heridas de mi desespero,
inundando las lagunas de mi tierra con un agua pura
nacida en un alambique que destila del alma su ternura,
dando sentido a la vida y destierro al temido desasosiego.

La voz de mi poeta esta viva en la razón de mi agradecer
y ni los balcones oscuros podrán con su sombra enmudecer
la amistad con la que mi alma se ha soldado a su persona.

Querido poeta espero aceptes mi sincera y blanca alabanza,
pues nace del sentimiento fraguado en la firme templaza,
del forjado de mi corazón que abierto al tuyo se asoma.


Joseán, marzo 2010.

A mi amigo Anbairo.


martes, 9 de marzo de 2010

Nada

Cae fría la purpúrea tarde
ante el resquicio de mi ventana ,
donde contemplo esa pizca de luz
que acontece a la madrugada.

Y escucho el sonido de las aves,
mezclado con vientos que no dicen nada,
por que acarician el atardecer
con una tenue sonoridad apagada.

Conjugando con el sentir de mi teclado,
el martilleo que provoca mi mesa cansada,
al repique de letras que suenan adheridas
a un fondo que ya no sujeta nada.

Pero sigo escribiendo con desden ante esa mirada,
que entre aromas de una sonoridad anonadada,
se esfuerza por ver lo que ya no esta tras mi ventana.

Ventana de desánimo que me hace continuar…
gastando esfuerzos para no sentir nada…..
ante esas brumas que semejan ser imágenes vagas.

Ahogadas en la realidad cansada e incipiente,
que esconden los muros de mi alma cansada
y si pasa algo, no veo que pase nada ,
y si sigo pensando que escribir…..

termino no escribiendo nada.

Joseán, marzo de 2010.

domingo, 7 de marzo de 2010

Llora el cielo.

Llora el cielo otra vez mujer,
con llantos enredados por un amor
que ante el frió dolor resentido
de tu huida, ciñen el limbo nublado
en los callados muros escarlatas,
de su quebradizo egregio, ahora dominado.

Por que el cielo esta sujeto al broche
de la negrura de una barrera,
donde brama en llanto por saber
el daño que al amanecer le espera
y el desaliento que le vencerá en la noche,

Y como un niño enojado, suspira y gime,
se revela y lanza nieve, granizo y truena
clama al infinito, ruega y se maldice,
por ser tu… quien le hace morir en la espera,

Entonces, envía nubes retorcidas
en la ingenua quimera impaciente,
del apetito genésico de la primavera,
que envuelve de una rebelde inquietud
la plenitud de aquellos recuerdos,
fraguados en el anhelo de poderte contemplar.

Y al no ser, vuelve y le duele por negado,
haciendo del sueño cierto,
el incierto padecer infrahumano,
por el que nunca de amor lloró así el cielo,
por el que jamás fue juzgado.

Pero el cielo atado a las implacables tardes
que marcan el forjado de tu ausencia,
retorna a la ingenuidad de quererte encontrar
y alzado se sobrecoge para intentar dominar la tierra.

Pero no te descubre y retorna a su locura,
y al no ser capaz de hallarte,
sufre sin saber el lugar que ahora ocupas.

Mas terco y ciego en su negación
insiste en revolver las marcas
del espacio que antes
llenaban el brillo de tu mirada
y tanto así sigue,
que caída la tarde y entrada la noche,
son las estrellas las que entonces
le relevan en su dolor,
pero ellas tampoco te saben encontrar.

Ya no te pueden admirar,
tu presencia les fue robada,
que pesar de amor… que pesar,
son tan ingenuos
esos mal llamados astros poderosos,

No admiten que te has ido, que ya no estas,
que es la tierra quien oculta tus labios de miel,
pues fue ella quien les arrebato su lugar,
la única que en su egoísmo disfruta de tu belleza,
para poder acariciar con sus granos de arena,
la lividez que ahora envuelve la seda de tu piel.

Esa es la tierra a la que llaman madre….
Tierra que debería ser aclamada celosa,
egoísta y de una fingida falsa ufanía.
pues tapa su crueldad poderosa,
con los bellos paisajes que la conforman.

Por que lo que la naturaleza da por bello,
la tierra en sus entrañas lo termina por ocultar,
lo arrebata, lo asimila y esconde,
lo vela de las estrellas, del viento,
del sol y de las miradas del cielo.

Por eso llora desconsolado en su triste anhelo.

Por eso sus lágrimas nunca te podrán encontrar.


Joseán, marzo 2010.


domingo, 14 de febrero de 2010

Espérame madre.

Arrópame madre, quiero dormir,
entállame con tus brazos,
dame el suave calor de tu regazo
y la tranquilidad de la paz de tu sosiego.

Acógeme en el suave aroma de tu cuerpo,
en la serenidad de una voz colmada de arrullos,
que con sutiles cantos embriagan
los matices dorados de tu tierno amor.

Regálame los livianos pétalos
del roce de tus dedos,
por que…. madre querida,
con ellos, solo tu… tocas mi alma y su esencia.

Acompáñame en todos mis años,
eres Dios en mi existencia,
quien me ama, quien por mi se desvela,
la que me da su entrega y siempre tendrá la mía.

Perdóname si en mi ignorancia me excedo,
mas se que no lo hago, cuando te llamo Ángel de Dios,
pues eres la divinidad que sosiega mis días,
redentora de mi fría savia, donde siempre hallo perdón.

Prodígame el fervor de tu abrazo,
el brillo de tu sonrisa compasiva ,
acarréame a esos campos de mi infancia,
donde, sin ti..., no podría hacerme mayor.

Espérame madre, para que tu vejez sea la mía,
quiero estar junto a ti eternamente
no decaigas amiga de mi alma,
necesito tenerte a mi lado por siempre.

Joseán, febrero 2010



Hoy mi madre cumplió 77 años, que Dios me permita tenerla muchos años mas.

sábado, 6 de febrero de 2010

La soledad.

La Soledad es un fuego frío,
un llanto sin lagrimas,
un campo sin río,
un amanecer sin mañana,
un camino sin destino.

Es como una veleta sin aire,
un amor sin compromiso,
es nacer sin madre,
tener un cielo sin ángeles,
y ser un loco conciso.

Es la soledad uno y nada,
es la soledad uno mismo,
es despertar dormido,
ver cerca el fin del abismo
y acabar cantando sin sonido.


Josean, febrero 2010.

domingo, 31 de enero de 2010

Indiferencia.

Retorno al ocaso de tu huida,
vuelas otra vez pisando mi orgullo,
pero no te preocupes te bendigo,
pues siempre supe que tu vida
a la mía solo daría castigo.

Yo fui quien diseño de mi savia su obra,
granjero de mi propia alma,
que por plantar dolor cosechó zozobra,
en el campo de un amor de espinas,
que penoso me entrego solo su inquina.

No abriré mi daño al resentimiento,
de nada vale guardar rencores,
si fue malentendido mi sentimiento,
solo destierro la razón propone
de tu falso amor y mi lamento.

Y auque Abril no es eterno,
el siempre regresa cada año,
le esperaré con el corazón enfermo
por que tal vez un afecto sincero,
de luz al camino del remedio de mi daño.

Viviré sin ti y sin tu recuerdo,
treparé los muros del olvido,
atraparé las nieves del invierno
para congelar este amor deslucido,
en la indiferencia de un rincón eterno.

Y enterrado quedará tu nombre
y olvidado para ti el mío,
no has de volver a buscarme,
pues solo encontrarás en mi...
indiferencia, relego y vació.

Nada debes...., vive en paz.


Joseán, enero de 2010.

sábado, 30 de enero de 2010

Pena de muerte. "poesía gótica".


Muros de piedra labrada
de perfiles grises de noche,
sellaban a cuchillo
la habitación y sus bordes.

Escarchando la arenisca
en el suelo remojado,
unas gotas de sangre
se arrullaban a su lado,
adornando con desprecio
el silencio de un pecado.

En un rincón, una rancia silla,
sobre ella un reo sin sudario,
ungido en olor de muerte,
manchado del estrago.

Y se veía en sus ojos el miedo
y estaban sus labios sellados,
ya no pedía misericordia al sayón,
pues un acre pavor le tenía dominado.

El collar de su cuello
de frió hierro oxidado,
traía como adorno
un gris tornillo calado,
con el que atravesar su nuca,
con el que sería … ejecutado.

Tras el, un hombre encorvado
de manos de garfio y olor descarado,
tapaba su cara con un sucio paño,
mientras un cura vestido de negro,
entre murmullos rezaba a su lado.

Fue entonces el momento insidioso,
cuando el verdugo cruel
tensando sus sarmentosas manos,
giro el husillo roscado
y un alarido escapo de la boca del condenado.

Era débil el sayón y no hubo apretado,
con la suficiente fuerza
para acometer su encargo
y fue una vuelta y otra
las que preciso el malvado.

De la garganta de aquel hombre
gritos entre espasmos brotaron,
bañando de sangre los desgarros
de aquel cuerpo maltratado.

Y fueron sonidos de mil chasquidos
los que en esos muros rebotaron,
para hacer llegar la muerte,
pues el vil acto… se había consumado.


Joseán, enero 2010.



A las 09,40 horas de la mañana del sábado 2 de marzo de 1974, Salvador Puig Antich, de 20 años, paso a formar parte de la historia, por ser el último ejecutado en España mediante garrote vil.

miércoles, 27 de enero de 2010

Delirio

La tristeza de la despedida,
hace fútil hasta la vida misma,
hace años que partiste,
dejando atrás todos tus amores,
fuiste viento sin ser nada,
templada en mármol de corazón fuerte,
llegaste a mi casa,
adornaste las piedras de mi morada,
con la mirada enredada de las flores,
en los níveos sueños de las hadas.

Mi niña amada, ahora que ya no estas,
hasta el viento llora en mi ventana
y esos dinteles que viven sellados,
entre lamentos se ven desesperados,
por el cristal de la calle que les separa,
que con fulgores oscuros como lanzas,
parecen desafiar la nada,
por no tener la luz de esas flores,
que ya no pueden guardar tu mirada.

Y así quedo… exiliado en el brillo de tus ojos,
en la profunda quietud de tu atisbo,
donde encuentro el silencio de un misterio
de frases sin nombre,
que me hablan sobre los rincones
apartados de esos caminos,
guiados por luces enmascaradas que se alzan
ante deseos que hacen verdades sin miedo,
de las razones ahogadas,
por la propia realidad de esa pretensión
que siendo cierta en su orfandad,
mantenía de amor mi necesidad colmada.

Joseán, enero 2010.

Para siempre.

Sobre el lienzo de mi corazón
un amor para ti he pintado,
con los colores de un aroma
de azúcar, besos y labios.

Y así llego hasta ti,
con este sentimiento claro,
conjugado en los deseos
de la primavera de tu encanto.

Donde inmarcesibles se hallan
sueños carentes de llanto,
en el acorde de una aurora
que hace rejuvenecer mis años.

Y siendo adecuado en el amor
de mi querer mas venerado,
no han de ser mentiras
las que broten de mis labios.

Para Susurrarte que te quiero,
que por siempre te he amado,
que eternamente te esperare
por mucho que pasen los años.

Pues somos almas gemelas
que siempre se han besado,
antes de ser carne ya se amaban
en aquel rincón del cielo apartado.

Donde se escondían de Dios,
por si era pecado
adorarse de esa forma
y quererse tanto.

Joseán, enero 2010.

jueves, 21 de enero de 2010

Carta a un amor perdido.

Mi querido amor:

Esta fría noche de invierno te trae nuevamente a mí,
Yo… ingenuo, vuelvo a sumergirme en el sueño
de tu recuerdo y escribo mirando por mi ventana,
donde veo como las copas de los pinos se inclinan
ante las caricias del viento, que con sus dedos invisibles
hace sonar cantos que siendo arrullos tenues de sonidos,
simulan ser escondidos y parecen decirme donde estas.

Pero…. es un canto de viento que ulula temperamental
y juzga reprochar mi comportamiento por insano,

¡Ahí de mi amada…!.,

Esos malditos enhiestos solo señalan mi fracaso

¡Ahí de mi amada!, pues para ti…

Yo ya no soy nada…. No supe emplearme y mate tu amor.

Merezco la pena doblada de esta noche,
que cargada del agridulce recuerdo
de un pensamiento dolido,
solo castigo me regala, por ser mi merecer.

Pero… déjame soñar… en la cumbre del pensamiento
dulce, de un añil florido, que guiado por una vereda
de helechos aromados, forman el recuerdo del suspiro
de tus labios, que los míos siempre anhelaron conquistar.

Mi amada, ya de inalcanzable caricia, ¿recuerdas?
Yo una vez y otra vez te ame e incluso te cante…
¿No te acuerdas?... “Si tu me dices ven….”,
¡Cuánto amor!.. de mi alma brotaba
cuando de esa torpe forma para ti cantaba.

Y que feliz te veía… que linda, que bella, princesa mía,
debes saber que siempre sin duda alguna
lo volvería a hacer y aunque se… que mi gracia sería ninguna,
volvería a cantarte no solo esta, si no mil mas una,
solo para poder conseguir hacer renacer aunque sea por una vez
ese brillo de amor que de tus ojos antaño sentí,
por que clavados en mi alma, dieron a mi vida de la vida su mejor razón.

Diosa de amor, necesidad de mi existir todo lo daría por ti... mujer.

¿Te acuerdas amada mía?, yo... si.


Joseán, enero de 2010.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Una guerra cualquiera.

En la siniestra sonrisa de una idea falaz
se calaron de valores
mil hombres que con sus tambores,
a la muerte hacían sonar.

Y fue un primero y luego otro
los que murieron allí mismo,
entumecidos en el fanatismo
de una beligerancia voraz.

Los barros de esas tierras
preñados en lodos de color rojo
empaparon sus despojos,
para a el cielo hacer llorar.

Pues marcharon tras un adalid
que con mascara de pena,
no supo sosegar la ira
de arrastrar unas cadenas
que allí les llevo a morir.

Y el campo que antaño fue de vida
se apellida ahora Santo,
al ver la muerte con espanto
de mil hombres que sin salida
no buscaron otra huida,
que ser matados por matar.

¡Quiero vivir! Uno dijo…
Y al tronar de los cañones
fueron balas y no flores
la respuesta que de fijo,
solo pudo esperar.

Ahora lloran con desvelo
mil mujeres que viudas,
ven rebulgitar la oscura duda,
de el marchitar de sus anhelos.

Las lagrimas de su desasosiego
empaparon sus pañuelos yertos,
bañados por la sangre de sus muertos,
y quisieron entonces al cielo implorar.

Pero ya no hay vida…, yacen quietos.
Como plantas de un campo santo
de fino paño y rojo velo de llanto,
allí quedaron por morir y matar.

Joseán, diciembre de 2009.

jueves, 17 de diciembre de 2009

A mi madre.

Querida Madre, razón de mi existir, pábulo
de cognición que dio aliento a mi esencia,
viejita amada de mi alma y entrañas,
pagas mi amor con solo una dulce mirada.

Cuán ufanas son mis noches si ti,
plúgole de tu recuerdo, pedernal
en el crisol de tu querer arrebujado,
donde abro mis puertas a tu beso apretado.

¡Gloria a ti Madre!, germen de vida,
no ha de existir otra mujer tan amada,
en mi esperanza de caricias colmada,
por tus suaves manos, donde hallo acogida.

Consagras mis días, con tu piadosa mirada
de luces de espejo, que siempre brillan sin enojo,
en el albor bañado del tesoro de una fragancia,
eterna de abrazos y besos repletos de gozo.

Amor de mi amor, casta de aroma tenue,
sabes a hogar, a pan recién horneado,
eres luz de navidad, velitas de cumpleaños,
sábanas suaves, pañuelo para mis llantos.

Dulce protectora, solo en la gracia de tus brazos,
bendecidos del candor de la gloria de un ángel,
encuentro el refugio que siempre anhelo,
en la cumbre airosa de tu comprender sosegado.

Ungiste mi alma con un amor de nácar florecido,
que recorre mis venas, en mi sangre, que es tuya,
y hace de mi corazón refugio de un sentimiento,
que ha de vivir en mi, incluso tras su último latido.

Mamita mía, sufro tanto al verte tan mayor…..
Sabe bien mi Dios, que mis años te entregaría,
para mi adoración mostrarte una y mil vidas.
No me dejes nunca…., pues necesito tu calor.

Y es que….

No hay nada que se parezca tanto al Creador,
como el caudal de la tierna caricia
que en la vehemencia de su momento,
guardas Madre mía, en uno de tus besos de amor.


Joseán, 17 de diciembre de 2009.

viernes, 11 de diciembre de 2009

La noche

Como mi noche te acompaña,
así mi vida te venera,
como el día que te habla
es mi razón quien te vela.

Vuelves fuego, luz y agua,
mi tranquilidad mas inesperada,
en una verdad oculta de sentidos,
donde mi razón se amarga.

Y me veo hechizado en la dolencia
de tu lejanía y tardanza,
por ese delirio cargado de pasión
que mi corazón no alcanza.

En una pesada letanía de miedo
de un imposible desasosiego,
brota mi voz al viento
enferma de dolor y lamento.

Para buscarte en esos sentidos
empapados de un aire que flota libre,
entre amores que se queman y arden
en una hoguera de pasión sin límite.

Donde unas simples palabras quieren
el cobijo de unos oídos,
al amparo de un sentir humilde
que solo llena un sueño triste.

Joseán , diciembre 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

Sabes

Sabes a caña de azúcar,
sabes a sentir….
eres camino y destino
mujer Dios…. mi existir.

Tanto te quiero…
pero mas te querré
ayuno de mi alma
dueña de mis puertas.

De mi amor el camino,
de mi realidad mi cielo,
de mi tierra, mi noche y mi luna,
no habrá nada mas que tu,
sin ti….todo sería locura.

Seria miserable por no sentir
el aprecio de tus besos
el brillo tus ojos
y la suavidad de tus manos.

Y solo por llenar de pasión mis tardes
invadidas del frio invierno
de un corazón ahogado, sería….
dejar de amarte un grave pecado.

Mi cielo, vida, pasión, siempre te amare
mi corazón latirá en el tuyo
no tengas duda mujer…
Soy y siempre seré tu amante fiel.

Josean, diciembre 2009.

martes, 24 de noviembre de 2009

El final. (Soneto).

En fría noche de desasosiego
cesaron los momentos de mi vida,
cuando fui alcanzado en mi penosa huida
por un infierno de dudas y fuego.

Mire en mi interior para buscar mi ego
y solo encontré una ilusión hundida,
por dejar el mundo sin despedida
y al marcharme sin luz me quede ciego.

Al fin, me entregué rendido a la muerte
y mi rostro fue un llanto de agonía
que maldijo mi triste mala suerte.

Por no haber aprovechado mi estancia,
no disfrute la belleza de un día,
ni conocí del amor su fragancia.

Joseán.

Perdóname padre. (Poesía Mística).


Es mi alma quien te venera
y mi cuerpo quien te falla,
mas he de dar la talla
pues para llegar a tu vera
no me han de faltar agallas.

Mi señor se que a veces soy canalla
y en momentos pendenciero,
pero por hallar tu cielo
forjare una cárcel de regia malla
del mas noble acero.

De mis pecados me haré carcelero
del mas estricto comportamiento,
para controlar mi cuerpo y pensamiento,
seré para esos demonios Cerbero
y en mi afán no existirá desaliento.

Reflexionaré en decisiones y seré lento,
no te demostrare nueva ofensa,
haré de mi alma prensa
para sujetar este cuerpo a cada momento
hasta hacerme digno de tu dispensa.

No espero encontrar recompensa
pero si la redención,
por ello vengo a pedirte perdón
en estas letras de defensa
que salen de mi corazón.

Padre… ruego tu comprensión
ante los pecados de mi ignorancia,
pues sabes que fue la arrogancia
quien condujo mi cuerpo a la perdición
y mi alma a la vagancia.

Dame esa paz, ella será mi ganancia,
no te he de fallar nuevamente
uniré mi cuerpo, mi alma y mi mente,
los pondré al servicio de tu Gracia
y esperaré con fe mi muerte.

Joseán.

domingo, 15 de noviembre de 2009

La muerte de nádie.

En los lejanos albores
de un frió nacimiento,
fue su cama cemento
de espinosos clamores
empapados en lamentos.

Su sangre al viento
canto en voz muda,
atrapada por una locura
carente de sentimiento
y evadida de la duda.

Y al besar la ahorcadura
lloró ante la muerte
con lagrima fuerte,
por sentir la amargura
de su mala suerte.

Vivió con alma inerte
en un mundo sin vida,
donde no encontró medida
para urgir de luz su mente
y la muerte fue su salida.

Cesó con la esperanza partida
de su sustancia abofeteada,
por un alma maltratada
que siendo negra y podrida
de cielo e infierno fue apartada.

Y en su existencia anulada
entre paredes paridas
encontró su salida,
cuando en cuchillo escapaba
de ser nadie ni nada.

Josean.


John Allen Muhamma, murió por inyección letal el 11 de noviembre de 2009 en Virginia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Carta de un Legionario

Siete de enero de mil novecientos veintiuno,

Mí querida Dama:

Es dolor lo que mi corazón vierte
al recibir esa fría carta de castigo
escrita con lagrimas de muerte
que me dicen que te has ido.

Espérame, amor mío….

Pues haré ese viaje contigo,
mi alma acompañara la tuya
en la que será su última patrulla,
para atravesar ese lúgubre camino.

Deseo que hoy mi vida concluya
se que pronto iré a buscarte,
pues haré que en estos campos fluya
mi sangre para poder hallarte.

Tendré cuidado en no equivocarme
cuando la fría parca me visite,
pero sé que sabré encontrarte
en la estela del amor que me diste.

En Beni Hassan… dejaré mi cuerpo triste,
mas no mi alma, que es de Dios y del destino,
lucharé con fusil en ristre
y no desfalleceré en el tiro.

Que venga a mi el enemigo
en cábilas sin freno.
Que la primera bala sea conmigo.
Que en mi corazón la espero.

Es impaciencia la que tengo
en atravesar ese abismo,
por el crudo dolor que siento
al no marchar ya mismo.

Ya voy contigo mi amor
Ya voy contigo…..

Con respeto, a la memoria de el Cabo Baltasar Queija de la Vega.

Joseán.

lunes, 9 de noviembre de 2009

La mariposa y la flor.


De el vuelo de una mariposa,
nacieron más de mil colores
que se vieron presos de amores,
al ver brotar tan hermosa,
la más bonita de las flores.

De la flor y sus olores,
se sintió la mariposa envidiosa
y polinizó los campos con rosas,
para apagar los fulgores,
de esa flor tan orgullosa.

Su creación fue tan ambiciosa,
que miles de espinas bañaron el campo.
formando jaulas de regio manto,
donde quedo presa por celosa,
acompañada solo de su llanto.


Ya no vuela, que triste amedranto…,
sus alas apagadas al vuelo,
no serán otra vez parte del cielo,
quedó atrapada en su amargo desencanto
y un pétalo de rosa es su único pañuelo.


Joseán, noviembre de 2009.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Le pido perdón

No temo a la muerte ni a su frió manto,
por ello, el día que acabe aquí mi estancia,
no quiero ser motivo de llanto.

Por que conocí amor en esta vida,
que hizo rebosar de felicidad mi esperanza,
por amar y ser amado sin distancia ni medida .

Pero hoy le pido perdón, por que …

Con usted, no fue equilibrada mi balanza,
la hice sufrir sin motivo y no valore su compañía,
demasiadas veces…. ignore el sentido de una alianza.

Encerrado en mi falsa templanza carente de cortesía,
usted pasó por mi camino sin falsía y cobró solo ignorancia,
de unos entupidos escrúpulos de niño sin hombría.

Discúlpenme por favor, señora mía.
Por no valorar sus aciertos y si…., mis mentiras,
debe saber que hace mucho jaloné en tiras mi egolatría.

Madure, como fruto apedreado con paciencia y sin ira,
me culpé, para aprender de mis desaciertos
y por fin... fui hombre que supo detener tan funesta espira.

Ahora se, que amor, si no es palabra de dos, torna en desierto,
que el amor con amor se alimenta cada día
y que dar un beso o una flor…. acoge cualquier momento.

Por que el amor de una mujer no tiene precio ni cuantía,
ni podrá perdonar Dios un nuevo error o desacierto,
pues deje pasar el amor, de ese ángel que me correspondía.

Allá donde se encuentre amada mía,
no sufra de mi lamento,
desearle lo mejor quiero,

Y aunque de usted perdón no espero,
vivirá siempre en mi recuerdo y sentimiento,
por que un día me dio su amor … el más bello ofrecimiento.


Joseán Alarcón, octubre 2009.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mi musa, mi bella...

En la fugaz plata de un amanecer,
baña de alba sus penas el cielo,
por ver al sol enmudecer,
ante el brillo de tu cabello,
que como suave flor acaricia tu piel.

Son perlas las que nacen de tu sonrisa
de blanca perfección descarada,
y la realeza de tus labios son divisa,
de una belleza esmerada,
donde el mar toma aliento, para poder crear su brisa.

Permite nacer de tus ojos esos destellos,
que iluminan mi vida en colores de jazmín y lilas,
quiero de tu tranquilidad el reflejo mas bello,
para entregar mi alma a tus dulces pupilas
y poder leer tus pensamientos en ellos.

Eres una conjugación de ambrosías,
tan bella… que diríase que fuiste de ángel nacida,
la única Musa para mi poesía,
mujer de hermosura magna e indefinida,
motivo de mi existir, razón y alegría.

Pues es tu corazón refugio de un diamante,
que del mío es único anhelo,
el sueña y desea ser del tuyo amante
y de ese tesoro fiel gemelo,
préstale tu amor… aunque sea solo por un instante.

Regálale la flor de ese momento,
será música, pasión y deseo,
guirnaldas que acallaran lamentos,
destierro final de mi vagabundeo
y del amor su más noble acierto.



Josean, noviembre de 2009.

viernes, 30 de octubre de 2009

España

Por formar parte de mi ser,
no serás de mi mente olvido
ni de mi amor decrecer.

Pues , sería mi corazón bandido
si renegase de mi tierra
y de lo allí sufrido.

Del dolor de una contienda
de hermanos que por patria,
dieron sangre como ofrenda

Enfrentados en ofensa arbitraria
lucharon en campos color tierra y malva
dando destino triste…..a mi vieja España

Olvidadas en penumbras escarlatas
sus lagrimas todavía bañan,
el recuerdo de una lucha soez e insensata.

Vivieron y lloraron por España
murieron por su dulce patria
segadas su vidas con fría guadaña.

Para solo conseguir una soledad que engaña
un silencio de llanto, dolor y muerte
y una triste poesía carente de hazaña.

-----------------

Pero es de libertad tu bandera,
empapada en rojo amarillo y malva.

Por ella te mataron hijo de España,
fuiste muerto en esta tierra que tanto amabas,
por defender tu pensamiento,
la libertad y la patria.


Joseán, octubre 2009.



A un viejo republicano.

jueves, 29 de octubre de 2009

Mi dueña. - "Alegoría".

Señora, como la amo….
hoy me volvió a hablar
y me hizo resucitar
mi amor hacia usted guardado.

Que delicadeza en sus palabras,
que misterio, que alarde,
tanto la quisiera para mi…
y usted no lo sabe….

Prefiero no volverlo a hacer
si no he de ser importante para usted,
no la debería de volver a ver,
necesito tenerla en el olvido y calmar mi sed.

Por que usted es un tesoro
que anhelo, sueño y guardo
pienso que alguna vez …
tal vez una vez…

Podría ser mía, pero…. se que no…
Son solo mentiras que mi mente anhela
se que no podrá ser, lo se…
pero.... seguiré soñando.

Por que el soñar,
nadie me lo ha de quitar
por que en el la llevo conmigo
en el usted y yo somos único destino

Sin remedio seguiré aguantando
sabiéndola junto a mí y en la distancia
siendo dueña de mi posición,
quedaré en silencio y la seguiré amando.


Josean, 29 de octubre de 2009.


Nota:
si bien este escrito es una alegoría, si existe musa que lo inspira.

lunes, 26 de octubre de 2009

Por Vos.

Dedicada a los viejos maestros.

Son suspiros que al viento lanzo,
pues a sus pies me entregaría
y es seguro que Dios entendería
que por conseguir su encanto,
cualquier hombre, alma y vida darían.

Solo por usted señora mía,
habría de perder ambición y fama
por lograr el amor de tan noble Dama,
mi vida al infierno remitiría,
hasta en el peinar viejas canas.

Pues es holgada mi valía
y no sería de mi alma precio,
sufrir del diablo el fuego regio,
por conseguir de vos su compañía
y de su amor…. el aprecio.

Entonces…

A su píes esperare respuesta.
siendo su suelo ancla de mi alma,
sujeción y paño de mi calma,
testigo fiel de esta intención honesta.
De el sentir… mi mas noble propuesta.

Ha de saber vuestra merced
que si de estas letras su amor despertase
y por así quererlo..... esa hora llegase,
jamás sentiría de su decisión padecer.
Mas……. si no le bastase
,
La vida ofrezco…….

Por vos mi señora, la he de entregar,
solo por usted Dama mía…
lo mas preciado daría
y únicamente su corazón y Dios sabrían,
por que mi alma muere al llorar.

Josean, octubre 2009.


Espero que allá donde estén me perdonen Manrique, Garcilaso, Nájera, Martí, Lugones, Torrealba Cernuda, Granado , Benedetti y todos mis amados poetas, por esta mi osadía; pues me atreví a dedicarles y escribir sin medida de verso, rima ni estrofa….. esta poesía.

Josean, octubre 2009.

jueves, 22 de octubre de 2009

Siempre te amaré


Puedes venir hasta mi cuando quieras
pues guardo para ti todavía mi espera,
pero te he de contar un secreto
en el sueño de mis noches te busco y te encuentro.

Te veo y te tengo, en los paisajes que juntos vivimos,
en la espuma blanca y sincera de nuestro amor
y en el brillo de estrellas de tus ojos sin pena,
donde mis sueños se iluminan, donde siempre me esperas.

Jamás te he dejado en el pozo del olvido
sería arrojar mi alma contigo
aunque no me molestaría ir a ese olvido,
pues si en el encuentro tu amor, no sería castigo.

Quiero que acabe el día, necesito tenerte
volver a estar en ese sueño, ser tu único dueño
quien te regale mil besos de azúcar,
en labios de peladillas, canela y fruta.

Acariciar tu cuerpo con dedos de seda,
descubrir un suspiro, una caricia, una sonrisa
una lagrima y una flor de pétalos de brisa.


Siempre te amaré.

Josean, octubre 2009.

Mi pueblo.


Es mi esperanza el camino
que deja pasar tu calle,
tu recuerdo mi destino
y el poder tenerte… ni se sabe.

De las sombras de un suspiro
atardeceres rojos traes,
en duras montañas de desprecio
y campos sin algodonales.

Ya no hay luz en mi ventana
ni los pájaros la visitan,
ya no entra la vida en mi casa
solo pena y dolor al verse marchita.

Y entre Olivos, aire y bruma
destella ausente la luna
en esos campos vacíos, yermos de alegría,
que forman desiertos regados de agonía.

Frío caliente que envuelve el alba,
niños que ya no caminan ríen ni callan,
calles empedradas de recuerdos de infancia,
recodos olvidados de mi pueblo y mi alma.

Ya no viven en mi pueblo,
ya nadie canta,
solo se escucha el lamento
del viento en sus plazas.

Rechinar de puertas entre abiertas
lloran a desesperanza,
por haber perdido sus gentes,
por que ya nadie en el canta.


Josean, octubre 2009.

miércoles, 21 de octubre de 2009

CORAZÓN Y GUERRA.


Si acaso un día me buscas
te esperare en el crepúsculo de la tarde,
pues no me has de hallar en guerras
ni en fríos soportales.

Por que mi corazón no se detiene
en amargos pantanales
el vive, sale y recorre
solo apacibles lugares.

Vuela como paloma
en campos, veredas y valles,
le da a la flor sonrisa
y a la gaviota mares.

Que la vida y el amor no pare,
que en mi casa entre luz y aire,
por que alejarme de la crueldad quiero,
reniego de las maldades.

Mi puerta solo esta abierta
a poesía, sol y aire,
a los labios de un amante,
a su beso…..
y a el amor de ese instante

Mas mi corazón es muralla
para odios, penas y desmanes
por ello no me busques en guerras,
hazlo en crepúsculos de tarde.



Josean, octubre 2009.

sábado, 17 de octubre de 2009

La Luna y tú. -cuarteta-


Un secreto te he de contar
la luz de la luna por ti nace
con ella te quiere encontrar
y por ello su brillo hace

Es presumida la luna
ni mar ni cielo espejo le dan
solo tú de su vanidad eres cuna
donde bonita se ve para su galán

Por que la pálida luna anhela
el reflejo de tu pelo
para en el mirarse te vela
creyéndose modelo

En limpias noches de Castilla
eres para ella razón
siendo tu pelo capilla
donde reza su pasión

Siempre alcanzarte quiere
así sea en momento fugaz
por que tu ausencia le duele
si de ello no es capaz

Regálale a la luna un reflejo
déjala en tu pelo posar
entrégale de tu brillo el espejo
donde pueda soñar.

Josean, octubre 2009.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Para Magdalena.



En luces de algodón color de fresa
envuelta te ves niña pequeña,
de recuerdos de infancia
que en desenlace incierto,
entierran el amor
de ese corazón que crees muerto.

Por que entre llantos de alcohol y miradas falsas,
ponen precio a tus caricias
en obligación de amor sin alma
y besos sin sonrisa.

De hombres sin sombra ni calma,
que esperan convertirte en sueño de extraviados anhelos,
para solo añadir a sus sufridas almas,
nuevas tristezas y desesperos.

Pero tu eres madre, eres vida,
no llores más Magdalena mía,
que el amor, para ti también llega
y ha de curar tu herida.

Con sentimientos de patria y familia
que forjan los pilares de tu existencia,
para sofocar el dolor
de esta mala experiencia.

Eras fuente de vida y amor
antes de que existieras,
no llores más mi Magdalena,
no tengas pena niña pequeña,
deja vivir tu corazón,
que para ti el amor también llega.

Josean, octubre 2009.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

De amor "poesia rapida".

Son tus ojos azules brillos de cielo,
que me dicen que me aman,
que me cantan en silencio.

Tu mirada limpia acaricia mi cuerpo,
para empaparme de cariños y sentimientos,
que me dan amor y borran mis lamentos.

Que bonita eres, contigo no hay tristeza,
solo vida y alegría, destierro del sufrimiento,
por que solo tu me llevas al paraíso, solo tu… con tus besos.

Susurrar de viento son tus palabras,
que al acudir a mi, me cautivan y me hablan,
envolviéndome en el manto de tu embeleso.

Eres aire , luz, vida, compañera de mi destierro,
ya no quería amar, pero a ti te amo,
soy prisionero de tus besos.

Como la sangre en mis venas,
eres necesaria fuente de mi existencia,
el único amor que mi alma venera,
para el pensamiento, paladín de mi conciencia.

Josean. 2009.

Desencuentro





En días aciagos
de mi cielo soterrado
henchido en la amargura de mi alma,
llegaste a mi cargada de amor.

Con estallido de voz y en sonido sin tilde
me devolviste a las entrañas de mi tierra
para decirme que en ti,
la tierra es cielo y el cielo tierra.

Y ahí te hallé…. te encontré , salvavidas de mi alma.
reencuentro de mi vida, alegría inesperada.
que buena fue tu llegada.
pero que triste mi despedida.

Ahora te veo y acaricio tu voz,
Inflamada de momentos que siendo pasión,
cantan con sentimientos que añore
que jamás llegaron, aunque así los soñé.

Pero por no desfallecer así sigo,
entro en mi mente y te encuentro
y con esa fuerza bravía,
que destapa mi esperanza mas hundida.
me aferro a ti, que eres vida

Por que mi ser, no tiene tiempo,
no puede pagar lo que hiciste por mi
ni darte la vida que me diste.

Mas puedo redimirme,
siendo para ti albergue del alma, tu templo,
refugio de tu nombre, fuerza y sentimiento,
de mi pecho el corazón, que siempre
ha de guardar tu recuerdo.

Josean , septiembre de 2009.

martes, 11 de agosto de 2009

Primavera



Abril ya no te espera,
ya no te busca mi amor,
por que abril soy para ti,
por que tu primavera
ya esta en mi corazón,
donde mil flores son adalid,
que te agasajan con pasión.

Mi eterno sentimiento te traigo
en mi soledad ahora acompañada
y te encuentro hecha de nubes,
y yo por ser primavera de sol,
entro en ti en millón de caricias
para cautivar las gotas que te forman.

Ser solo tuyo, amada compañera,
cultivar las tierras de tu cuerpo,
hacer florecer amapolas en tu alma
y regalarte mil colores de estrellas
para convertir todos tus días en primavera.

Déjame cuidarte, regálame tu felicidad,
la guardaré en un sentimiento de cristal
forjado en destellos de aromas
y sonidos dulces que en suspiros se abrazan.

Pintare de atardecer las noches de tu invierno
para tornarlas en brillos de alba,
llenos de besos de fresa
y del néctar de este sentimiento eterno

El aroma de tu nombre entra en mí
con aliento fresco de mañana,
bañando mis esperanzas
con el sabor de tu cuerpo,
para volverme primavera
que en mi corazón guardo para ti.

Josean, agosto 2009.

viernes, 7 de agosto de 2009

Me gusta verte dormida



Me gusta verte dormida,
te miro absorto y no me ves,
pasa el tiempo y sigo… es un placer,
no tengo que explicar por que te miro así,
no lo sabes, no me puedes ver.

Pareces un ángel, tranquila, serena,
me encanta ver tu rostro,
con esa expresión de niña buena,
y me aprovecho, para con descaro mirar
el devenir de tus pechos,
que se agrandan al respirar.

Tu cuerpo es tan acogedor…
quiero envolverme en el,
tocar tus manos tranquilas, suaves,
entrelazar mis dedos,
con los tuyos,
aprovechar que estas conmigo.

Vuelvo a mirarte y me pregunto,
a que aventuras te llevaran tus sueños,
y me siento celoso al pensar que en ellos no esté,
pero tan bien me ilusiono al creer
que tal vez sea yo el centro de ese mundo,
el único que calma tu sed.

Tu cabello negro como la noche
refleja mi imagen,
lo acaricio y mis dedos a el se anudan
como si fuesen parte suya
y me llevan a entender
que ya no somos dos, si no, un único ser.

Duerme en mis brazos amor mio.
duerme, que mi alma te vela,
déjame entrar en tu sueño
y ve que hasta ahí mi amor llega.

Pongo mi cabeza en tu pecho
para sentir tu corazón,
el me llama con voz tranquila,
mientras el suave aire de tu respiración
me dice que solo tu eres vida.

Tu corazón sigue y me habla,
me susurra,
me dice que me amas,
entonces mas fuerte te abrazo,
entrando en mi cuerpo del tuyo su calor,
dulce droga de paz, mi relajación.

De pronto, un rayo de luz me sorprende,
entra por la ventana anunciando
que un nuevo día llega y yo no he dormido,
las horas como minutos han pasado,
no me di cuenta, estaba de ti prendido,

Te veo despertar, abres tus ojos y me miras,
ojos de espejo que reflejan tú alma
enormes, bañados en un mar blanco y cristalino
rodeados de la espesura de tus pestañas
que al parpadear me recuerdan
Mariposas de mi infancia, que nunca atrape,
que jamás fueron conmigo.

Mientras me observas yo me hago el dormido,
no te lo diré amor mío,
no te diré que hoy no dormí por verte,
velé tu sueño y acaricie tu noche,
por que necesite estar despierto para quererte.


Josean, agosto 2009

jueves, 30 de julio de 2009

Podria renunciar a…

Mis piernas si no caminan junto a ti,
Mis manos si no te tocan
Mis brazos si no te abrazan
Mis ojos si no te ven
Mis oídos si no escuchan tu voz
Mis labios si no pronuncian tu nombre
Mi cuerpo si no es tu cuerpo
Mi edad si no envejezco junto a ti
Mi alma si no toca la tuya
Mi vida si no la vivo contigo
Mi destino si no lo compartimos
Mi cielo si allí no te veo
Mi infierno si allí no vas
Mi todo, si tu no eres todo

Josean. Julio 2009.

sábado, 25 de julio de 2009

Muerte de un ángel

Noche fría de desencuentro,
Llanto de luna, suspiro de cielo,
negra parca.....
te anuncias precedida de desespero,

Del tañir de campanarios olvidados en el tiempo,
emergen sonidos que bañan el aire de este viejo pueblo,
que henchido de quejidos
resuena en carillones que rezan al desaliento

Trágica muerte, infausto desasosiego,
mi amada me abandona,
sin mi ultimo encuentro,
padecimiento puro….. crudo momento,.

Quisiera tapar esta herida y el dolor que siento,
me arrastro sin boato hacia un destino incierto,
por calles oscuras donde suena el silencio,
impregnándome de fría escarcha que humedece mi lamento.

Camino de brillos sin Hadas,
destellos de falso ensueño,
pavimento mojados
por estas mis lagrimas de sufrimiento.

No me dejes nunca preso de este desvarío,
convertido en sueño malvado y perverso,
donde me acerco a ti y te veo,
para descubrir solo aberración, despropósito e ilusorio deseo

Que es esta quimera de luz que presagia un triste momento,
si no trémulo albor mortecino,
que siendo fría realidad ,
me lleva a mi destino y a tu encuentro

Nuestro lecho vacío de vida,
antaño repleto de esperanzas y anhelos,
ahora se llena de dolor, sin sentido y desesperos,
sentimiento eterno, al cual el destino me lleva,
al ver ese pañuelo anudado a tu garganta,
rodeando tu rostro impasible y serio,

Tu semblante afilado, blanco y perpetuo
parece desafiar al firmamento,
con mirada sin ojos, grito sin voz,
y despedida sin beso,
se que me nombras sin sonido,
lo se…. me lo dice el viento,


Muerte proterva y traicionera,
por que entre tantas almas a ella te llevas,
te doy mi sufrimiento y me pagas con traición
no tienes agallas y por muerte te falta corazón.

Ven a mi , te desafío,
déjala vivir y quédate conmigo.


Josean, julio de 2009